La naturaleza – siempre caprichosa – elevó la montaña de Olèrdola en las estribaciones occidentales del macizo del Garraf, convirtiéndola en una atalaya natural que domina la comarca histórica del Penedès. Hace 4.000 años la humanidad la convirtió en un enclave estratégico y desde aquel momento ha existido un vínculo muy especial entre el hombre y este entorno natural. Os invitamos a pasear por el exterior de las murallas romanas del Conjunto Monumental para descubrir el espacio natural testigo de esta larga relación.
Caminaremos entre los restos del barrio medieval del Pla dels Albats hasta la iglesia de Santa Maria. Descubriremos las tumbas antropomorfas excavadas en la roca y quién eran los albats.
Observaremos e interpretaremos cómo ha cambiado la vegetación que conocieron los antiguos pobladores de Olèrdola y qué estrategias desarrollaron las plantas para adaptarse a las difíciles condiciones del medio donde viven. Leeremos un paisaje marcado por su carácter mediterráneo y su origen calcáreo, veremos el mar y el perfil recortado de Montserrat. Encontraremos evidencias de los fenómenos geológicos propios de un macizo cárstico: barrancos, fuentes,... y cómo éstos han condicionado la ocupación humana de este espacio.
Iremos hasta el fondo de un mar fósil. Y todo esto paseando, observando y descubriendo rastros de fauna, aquellos que son, todavía hoy, los habitantes de esta montaña.
Guisla nació en Olèrdola hace unos 1000 años. Cuando era pequeñita su madre le enseñó cómo curar muchas enfermedades de su época utilizando las plantas y hierbas que recolectaba en el bosque. A través de esta visita conoceréis los recursos medicinales que nos ofrece la naturaleza y que actualmente hemos olvidado en las grandes ciudades: cuáles son las plantas características de nuestro entorno, cuáles son sus propiedades, cómo las identificamos...